{"id":8524,"date":"2019-08-28T11:49:26","date_gmt":"2019-08-28T16:49:26","guid":{"rendered":"https:\/\/enlacescorporativos.com\/?p=8524"},"modified":"2019-08-28T11:49:26","modified_gmt":"2019-08-28T16:49:26","slug":"el-fin-del-lider-o-cuando-el-liderazgo-no-funciona","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enlacescorporativos.com\/en\/2019\/08\/28\/el-fin-del-lider-o-cuando-el-liderazgo-no-funciona\/","title":{"rendered":"El fin del l\u00edder o cuando el liderazgo no funciona"},"content":{"rendered":"<div><img src='https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza.jpg' style='max-width:600px;' \/><\/p>\n<div>\n<p><a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\">Forbes M\u00e9xico<\/a>.<br \/>\n <a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/el-fin-del-lider-o-cuando-el-liderazgo-no-funciona\/\">El fin del l\u00edder o cuando el liderazgo no funciona<\/a><\/p>\n<div><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" style=\"margin-bottom: 15px;\" srcset=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza.jpg 1280w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza-300x169.jpg 300w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza-768x432.jpg 768w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza-640x360.jpg 640w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza-320x180.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" data-full-size=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2017\/11\/hectormeza.jpg\" data-caption=\"Foto: Reuters\" data-description=\"\" \/><\/div>\n<p>Hablar de liderazgo causa dos reacciones en sentido contrario: por un lado, causa inter\u00e9s y por el otro hay quienes creen que ya todo est\u00e1 dicho. Especialmente, si el tema se aborda entre personas que dirigen grupos. Me he topado con caras largas, con actitudes de fastidio que piensan que ya han escuchado tanto del tema, que ya no hay nada nuevo que aprender. Sin embargo, estoy segura de que a nadie que est\u00e9 en el lugar del l\u00edder le gustar\u00eda perder esa posici\u00f3n por negligencia. Estoy segura de que a muchos les gustar\u00eda saber c\u00f3mo detectar que el liderazgo est\u00e1 llegando a su etapa final, muchos habr\u00edan preferido escuchar las advertencias antes de asumir las consecuencias.<\/p>\n<p>El mundo est\u00e1 viviendo una etapa convulsa en muchos sentidos y nos ofrece ejemplos de liderazgos que no funcionan y de l\u00edderes que no se enteran de que lo que hacen no les va a funcionar. Parece que estamos atestiguando el final de cierto tipo de liderazgos porque en el camino extraviaron la misi\u00f3n, el prop\u00f3sito y la propuesta de valor.\u00a0 El terreno pol\u00edtico nos permite ver los da\u00f1os de estos l\u00edderes que manejan el poder con desaseo, a base ocurrencias, sobre rieles cercanos a la paranoia. La econom\u00eda mundial lleva tintes ralentizados en los que algunos expertos ven las puertas de la recesi\u00f3n y otros dan gracias al cielo de que al menos no haya decrecimientos. En fin, muchos liderazgos en el mundo han olvidado el principio que da naturaleza a la administraci\u00f3n: evitar el caos.<\/p>\n<p>El liderazgo que provoca caos y admite el desorden suele ser muy popular, al principio. Es muy atractivo ver que alguien llama a la disrupci\u00f3n, al cambio de paradigmas. Sin embargo, cuando un l\u00edder deja de tener caracter\u00edsticas que lo hacen ser un referente, sabemos que la curva ascendente llegar\u00e1 a su punto de quiebre y empezar\u00e1 a descender hasta llegar al final. El desorden es el extremo contrario a la buena gesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Es verdad, <a href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/las-claves-del-lider-como-impulsor-de-progreso\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">la posici\u00f3n de l\u00edder es muy dif\u00edcil<\/a>. Por un lado, es un lugar lleno de soledad. El v\u00e9rtice de la pir\u00e1mide jer\u00e1rquica en cualquier instituci\u00f3n s\u00f3lo tiene espacio para una persona y por m\u00e1s que se acompa\u00f1e de consejeros y asambleas, al final, la responsabilidad recae en un par de hombros. Por otro lado, el l\u00edder es una persona que debe tener las suficientes competencias para formar equipos eficientes que transformen ideas en realidades a trav\u00e9s de un m\u00e9todo que d\u00e9 resultados rentables y productivos.<\/p>\n<p>Por esa soledad, un l\u00edder se puede confundir y extraviar el camino. La principal competencia de un l\u00edder es la comunicaci\u00f3n, no hay duda. A los l\u00edderes, en general, les gusta hablar. Tristemente, no les gusta escuchar. Dejar de escuchar es el paso m\u00e1s importante que alguien que dirige un equipo da para caer al desfiladero. La cara del que no sabe abrir los o\u00eddos y el coraz\u00f3n se avinagra, se vuelve cr\u00edtica, intolerante, xen\u00f3foba, necia, territorial, dictatorial.<\/p>\n<p>Es decir, un l\u00edder tiene la obligaci\u00f3n de escuchar a su equipo de trabajo y sancionar si las propuestas que recibe le parecen adecuadas o no; el problema es cuando ya es incapaz de ver m\u00e1s all\u00e1 de sus propias ideas y es capaz de torcer la realidad para adecuarla a su perspectiva. A un l\u00edder puede o no gustarle cierta preferencia ajena, pero la intolerancia que lleva a la intransigencia, al fanatismo, al sectarismo, a la superstici\u00f3n es una se\u00f1a del final de sus tiempos. Los l\u00edderes xen\u00f3fobos que se est\u00e1n eligiendo en muchas partes del mundo y en algunos sectores empresariales siembran caos en el mundo; es verdad, a rio revuelto ganancia de pescadores; sin embargo, aunque la demagogia, la ignorancia y el sectarismo hayan llegado a la c\u00faspide, tambi\u00e9n vemos como sus actitudes les van privando de ox\u00edgeno a la sangre, nadie que corte el flujo de la comunicaci\u00f3n puede sobrevivir: el cuerpo se va gangrenando sin remedio.<\/p>\n<p>Cuidado, uno de los signos del final de un l\u00edder es la arrogancia. Los elementos de la arrogancia \u2014adem\u00e1s de tener cerrados o\u00eddos y coraz\u00f3n\u2014 son la necedad, la territorialidad y la actitud dictatorial. Un necio es capaz de exhibir su majader\u00eda y tonter\u00eda sin que medie pudor alguno. Un l\u00edder territorial es aquel que es incapaz de compartir ni informaci\u00f3n ni recursos ni ideas, incluso cuando eso sea necesario para su propio desempe\u00f1o efectivo. Siente que ceder es sin\u00f3nimo de debilidad y es el tipo de persona que sostiene que el hambre lo tira, pero el orgullo lo levanta. Un dictador eleva el principio de autoridad que debe regir en toda instituci\u00f3n a niveles en los que el dialogo se corta porque en vez de generar orden y disciplina se causa miedo.<\/p>\n<p>En el pasado, el final de un l\u00edder se detectaba por el aislamiento en el que se encontraba quien tomaba las decisiones. Por ejemplo, Luis XVI desde Versalles no alcanzaba a ver lo que suced\u00eda en las calles de Par\u00eds. El zar Nicol\u00e1s II no tuvo la sensibilidad para entender lo que su pueblo requer\u00eda. En ambos casos, la comunicaci\u00f3n del l\u00edder con sus seguidores estaba cercenada por lo que su capacidad de gesti\u00f3n influ\u00eda negativamente en el \u00e1nimo de los dem\u00e1s. No supieron gestionar con \u00e9xito las dificultades que se les presentaron. No entendieron la informaci\u00f3n que daba evidencia de la realidad. Les fall\u00f3 la capacidad de coordinaci\u00f3n. No se les not\u00f3 el compromiso con su gente. El final en ambos casos fue tr\u00e1gico, lo sabemos.<\/p>\n<p>Hoy, los aislamientos son m\u00e1s sutiles. No se trata de palacios amurallados ni de fortalezas que marcan distancias. De hecho, hoy vemos a ejecutivos que trabajan codo a codo, en la misma mesa, en oficinas que no tienen puerta. Las barreras f\u00edsicas se han derribado. No obstante, la tecnolog\u00eda se est\u00e1 convirtiendo en un muro tan dif\u00edcil de zanjar como el foso de los castillos de anta\u00f1o. Vemos a gente metida en una pantalla que no escucha. Vemos a l\u00edderes absortos en lo que les muestra un dispositivo y que no tiene la disposici\u00f3n de atender al que tiene enfrente. Hay un hambre por estar cerca de lo lejano y alejar lo cercano. Es alarmante el nivel de distracci\u00f3n que nos contamina como un mal end\u00e9mico. De repente, parecemos profetas dando voces en el desierto quienes estamos tratando de captar la atenci\u00f3n de alguien. Es una labor tit\u00e1nica intentar que un semejante tenga una conversaci\u00f3n con nosotros sin que est\u00e9 viendo su tel\u00e9fono, como si lo que est\u00e1 consultando fuera un tema de vida o muerte. Se nos cae las telas del coraz\u00f3n cuando nos damos cuenta de que una fotograf\u00eda o un meme fue m\u00e1s relevante que el informe que se estaba presentando o el curso que se estaba dando.<\/p>\n<p>Sabemos que un l\u00edder est\u00e1 enfrentando su ocaso cuando no muestra habilidades de comunicaci\u00f3n efectiva. Cuando, en su relacionamiento con los otros no puede identificar ni analizar el contexto, la situaci\u00f3n. Cuando es incapaz de ver a su interlocutor, de manera de encontrar el estilo de comunicaci\u00f3n y las actitudes que mejor se adapten al logro de sus objetivos. Entonces, en medio de ese aislamiento, podemos detectar el ocaso de un l\u00edder. As\u00ed, si logramos detectar las fallas de liderazgo en otros y en nosotros mismos, sabemos que las alertas se est\u00e1n encendiendo en el tablero de control. As\u00ed, podemos retomar el rumbo, recuperar misi\u00f3n, prop\u00f3sito y propuesta de valor.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Contacto:<\/strong><\/p>\n<p>Correo:\u00a0ceciliaduran@me.com<\/p>\n<p>Twitter:\u00a0<a href=\"https:\/\/twitter.com\/cecyduranmena?lang=es\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">@CecyDuranMena<\/a><\/p>\n<p>Blog:\u00a0<a href=\"https:\/\/ceciliaduran.wordpress.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Las ventanas de Cecilia Dur\u00e1n Mena<\/a><\/p>\n<p><em>Las opiniones expresadas son s\u00f3lo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la l\u00ednea editorial de\u00a0<strong>Forbes M\u00e9xico<\/strong>.<\/em><\/p>\n<p><a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/el-fin-del-lider-o-cuando-el-liderazgo-no-funciona\/\">El fin del l\u00edder o cuando el liderazgo no funciona<\/a><br \/>\n<a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/author\/cduranm\/\">Cecilia Dur\u00e1n Mena<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Forbes M\u00e9xico. 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