{"id":9258,"date":"2019-09-05T11:32:30","date_gmt":"2019-09-05T16:32:30","guid":{"rendered":"https:\/\/enlacescorporativos.com\/?p=9258"},"modified":"2019-09-05T11:32:30","modified_gmt":"2019-09-05T16:32:30","slug":"movilidad-social-y-la-muy-distante-meritocracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/enlacescorporativos.com\/en\/2019\/09\/05\/movilidad-social-y-la-muy-distante-meritocracia\/","title":{"rendered":"Movilidad social y la muy distante meritocracia"},"content":{"rendered":"<div><img src='https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1.jpg' style='max-width:600px;' \/><\/p>\n<div>\n<p><a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\">Forbes M\u00e9xico<\/a>.<br \/>\n <a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/movilidad-social-y-la-muy-distante-meritocracia\/\">Movilidad social y la muy distante meritocracia<\/a><\/p>\n<div><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"720\" src=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1.jpg\" class=\"attachment-full size-full wp-post-image\" alt=\"\" style=\"margin-bottom: 15px;\" srcset=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1.jpg 1280w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-300x169.jpg 300w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-768x432.jpg 768w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-1024x576.jpg 1024w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-600x338.jpg 600w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-200x113.jpg 200w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-640x360.jpg 640w, https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1-320x180.jpg 320w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" data-full-size=\"https:\/\/cdn.forbes.com.mx\/2019\/09\/desigualdad-mexico-1.jpg\" data-caption=\"Foto: Reuters.\" data-description=\"\" \/><\/div>\n<p><strong>Por Nora M\u00e9ndez L\u00f3pez*<\/strong><\/p>\n<p>A todos nos gusta decir que lo que poseemos es fruto \u00fanicamente de nuestro esfuerzo y dedicaci\u00f3n; que si tenemos lo que tenemos o estamos donde estamos es gracias a nuestro propio m\u00e9rito.<\/p>\n<p>Pero eso no es del todo cierto, mucho menos en un pa\u00eds como el nuestro, con oportunidades tan desiguales y estratos sociales tan lejanos. Debemos reconocer que en M\u00e9xico -y lamentablemente, no es un caso excepcional- la posici\u00f3n socioecon\u00f3mica tiene mucho m\u00e1s que ver con privilegios heredados o incluso con la suerte, que con el empe\u00f1o de la persona.<\/p>\n<p>De especial relevancia, en este sentido, son las investigaciones sobre el tema de Patricio Sol\u00eds, Raymundo Campos o Alice Krozer, investigadores de El Colegio de M\u00e9xico, as\u00ed como los Informes sobre Movilidad Social en M\u00e9xico, elaborados por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (CEEY) y el Mo\u0301dulo de Movilidad Social Intergeneracional del Inegi.<\/p>\n<p>Estudio tras estudio, nos permite identificar cada vez con mayor claridad que no es que quienes se mantienen rezagados no le echen ganas -como suelen justificar algunos de quienes gozan de mayores privilegios-, sino que est\u00e1n arrancando desde puntos de partida muy distintos en la carrera de la vida por cuestiones que, en su mayor\u00eda, est\u00e1n fuera de su control.<\/p>\n<p>Factores como la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica de los padres, su nivel educativo y ocupaci\u00f3n, determinan en gran medida el destino de los hijos, por no hablar de factores como el origen \u00e9tnico y el color de piel, que tanta pol\u00e9mica desataron hace unas semanas en redes sociales.<\/p>\n<p>En M\u00e9xico, la movilidad social \u2013esa posibilidad de ascenso o descenso entre estratos socioecon\u00f3micos- es pr\u00e1cticamente nula. El m\u00e1s reciente Informe sobre Movilidad Social en M\u00e9xico del CEEY, publicado hace apenas un par de meses, da cuenta de la precariedad de la movilidad social en nuestro territorio. Por citar s\u00f3lo un par de datos: 74 de cada 100 mexicanos que nacen en la base de la escalera social, no logran superar la condici\u00f3n de pobreza a lo largo de su vida, mientras que 57 de cada 100 de quienes nacen en hogares del extremo superior de la escalera social, se mantienen ah\u00ed el resto de su vida.<\/p>\n<p>Como lo expresara Ricardo Raphael en su libro \u201c<em>El Mirreynato<\/em>\u201d, si represent\u00e1ramos los deciles de la escala socioecon\u00f3mica en M\u00e9xico como un edificio, bien podr\u00edamos decir que, en \u00e9ste, el elevador est\u00e1 descompuesto: los de abajo no pueden subir y los de arriba muy raramente bajar\u00e1n.<\/p>\n<p>Evidentemente, nuestra naci\u00f3n est\u00e1 <a href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/talento-y-meritocracia-el-mejor-activo-de-las-mujeres-directora-de-renault-mexico\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">lejos de ser una meritocracia<\/a>. Por el contrario, en nuestra realidad, las ventajas y las desventajas se acumulan, profundizando las desigualdades y ensanchando la brecha entre los diferentes estratos sociales.<\/p>\n<p>Es urgente abrir una discusi\u00f3n seria sobre las alternativas a nuestro alcance para generar condiciones m\u00e1s equitativas para todos, en las que realmente sea posible la mejora en los niveles de bienestar de los individuos a partir de su propio esfuerzo y no s\u00f3lo de manera transitoria con transferencias directas de corto alcance.<\/p>\n<p>Es necesario reconocer que, en este entorno, la educaci\u00f3n sigue siendo el mayor ecualizador disponible, pero la equidad debe empezar desde ah\u00ed: \u201c<em>A mayores niveles de educaci\u00f3n, las posibilidades de ascenso social se multiplican\u2026 [siempre y cuando se ofrezca] \u2026 a toda la poblaci\u00f3n la oportunidad de alcanzar un nivel y una calidad similares<\/em>\u201d (Inegi, Movilidad social 2017).<\/p>\n<p>Como afirma Alice Krozer, doctora en Estudios de Desarrollo por la Universidad de Cambridge, una sociedad organizada con base en el m\u00e9rito, una meritocracia, distribuir\u00eda las oportunidades de manera m\u00e1s igualitaria, distinguiendo lo que depende del individuo y lo que corresponde a factores ajenos a su alcance, a fin de premiar con mejores ingresos el esfuerzo y dedicaci\u00f3n de las personas.<\/p>\n<p>Por m\u00e1s que nos guste contarnos el cuento de que nos hemos hecho a nosotros mismos a partir de nuestro propio esfuerzo, necesitamos abrir los ojos y reconocer todos los privilegios de los que hemos gozado, pues el principal problema con este discurso meritocr\u00e1tico es que nubla la discusi\u00f3n en torno a los factores que tendr\u00edamos que atajar para lograr una competencia m\u00e1s pareja y, a partir de ello, una sociedad m\u00e1s justa para todos.<\/p>\n<p><em>*Directora de Fundaci\u00f3n Aliat \u2013 Aliat Universidades<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Las opiniones expresadas son s\u00f3lo responsabilidad de sus autores y son completamente independientes de la postura y la l\u00ednea editorial de\u00a0<strong>Forbes M\u00e9xico<\/strong><\/em>.<\/p>\n<p><a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/movilidad-social-y-la-muy-distante-meritocracia\/\">Movilidad social y la muy distante meritocracia<\/a><br \/>\n<a rel=\"nofollow\" href=\"https:\/\/www.forbes.com.mx\/author\/invitado-forbes\/\">Invitado Forbes<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Forbes M\u00e9xico. 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